Mauricio Vila regresa a Yucatán y el PAN tiembla… Otra vez.

Su fotografía no es un simple “hola, ya llegué”. Es un mensaje claro en plena redefinición del panismo rumbo a 2027: el exgobernador sigue siendo el peso pesado y nadie toma decisiones importantes sin mirarlo de reojo.

El partido que encuentra ya no es el que dejó. Está desgastado, fragmentado y con una crisis de identidad que no se cura con sonrisas. Cuestionamientos a su administración, pelea de grupos, militancia molesta porque las decisiones las toman los mismos de siempre y no los órganos del partido. Álvaro Cetina construyó su dirigencia en ausencia de Vila; ahora enfrenta su primer gran desafío: ¿cuánta autonomía le queda frente a quien todavía mueve las piezas?

Se reactivan los reacomodos. Perfiles cercanos a Vila (Isabel Rodríguez, Bohem, Roger Torres) podrían recuperar protagonismo. El grupo de Renán Barrera se ve obligado a recalcular. Y la base tradicional ya no cree que el PAN funcione como antes: ve solo acuerdos de cúpula y liderazgos personales.

Mientras tanto, 2027 ya se mueve. La foto de Vila no define candidaturas, pero recuerda una verdad incómoda: en el panismo yucateco nada importante se decide sin el visto bueno del que se fue… y ahora regresa a acomodar el tablero.