Muchos creen que Nacho Libre es solo una comedia protagonizada por Jack Black. Pero lo que pocos saben es que la película está inspirada en la vida de un mexicano extraordinario.
Su nombre es “Fray Tormenta”, aunque en realidad se llama Sergio Gutiérrez Benítez. Era un sacerdote católico que dedicó su vida a cuidar a niños huérfanos y abandonados en Texcoco, Estado de México.
El problema era que mantener un orfanato costaba mucho dinero y las donaciones simplemente no alcanzaban.
Entonces tomó una decisión que parecía imposible: por las noches se ponía una máscara, subía a un ring y se convertía en luchador profesional.
Durante más de 20 años llevó una doble vida. De día celebraba misa, escuchaba confesiones y cuidaba a los niños. De noche recibía golpes, hacía llaves y luchaba frente a miles de personas para ganar el dinero que necesitaba el orfanato. Al principio ocultó su identidad porque temía que nadie tomara en serio a un sacerdote luchador.
Gracias a ese sacrificio logró alimentar, vestir y dar educación a cientos e incluso miles a lo largo de los años de niños y jóvenes que no tenían un hogar. Todo el dinero que ganaba en la lucha era para ellos.
Hollywood tomó esa increíble historia y la convirtió en la divertida película Nacho Libre. Sin embargo, la realidad fue mucho más conmovedora que la ficción: no era un hombre que luchaba por fama o dinero, sino un sacerdote que estaba dispuesto a recibir golpes con tal de que ningún niño se fuera a dormir con hambre.

