Mientras miles de familias meridanas luchan diariamente para sacar adelante sus pequeños negocios y llevar el sustento a sus hogares, el Ayuntamiento de Mérida parece vivir en una realidad completamente distinta. La administración encabezada por Cecilia Patrón Laviada cada vez enfrenta más señalamientos por actuar con dureza contra los ciudadanos de a pie, mientras protege a grupos cercanos al poder con beneficios y privilegios que pocos pueden obtener.
Comerciantes denuncian que los operativos municipales se realizan cuando muchos no están trabajando, aprovechando la ausencia de los propietarios para decomisar mercancías y afectar directamente su economía. Lejos de buscar acuerdos o soluciones, la autoridad opta por medidas que terminan golpeando a quienes más necesitan apoyo.
La molestia crece porque recuperar los bienes retirados implica pagos elevados que representan un duro golpe para familias trabajadoras. Para muchos ciudadanos, el mensaje es claro: este Ayuntamiento parece más interesado en recaudar dinero que en apoyar a quienes generan empleo y esfuerzo diario.
Cada vez son más las voces que consideran que Cecilia Patrón ha abandonado a la ciudadanía. Mientras los pequeños emprendedores enfrentan multas, cobros y obstáculos, los grupos cercanos al poder parecen recibir trato preferencial, descuentos y beneficios. La percepción ciudadana es contundente: el gobierno municipal panista se aleja del pueblo y se acerca cada vez más a los intereses de unos cuantos privilegiados.

