La estrategia de promoción turística de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada usando la marca “Visit Mérida” en las sedes del Mundial 2026 (CDMX, Guadalajara y Monterrey) resultó ser un rotundo fracaso financiero que nadie pidió. Con una alarmante falta de sentido común económico, la administración panista pretendió atraer a aficionados que viajan exclusivamente con el presupuesto justo para los partidos, no para realizar costosos viajes extra a destinos complementarios. Como era de esperarse.
Este millonario derroche en publicidad inútil se suma al exceso de gasto en su imagen personal con la campaña de “La Chula”, levantando sospechas de un desvío de recursos de los ciudadanos para financiar su futura campaña de reelección. Mientras los millones se tiran en promoción política disfrazada, Mérida sufre las dolorosas consecuencias del abandono urbano: el bacheo permanente es inexistente, proliferan lámparas nuevas en mal estado, los parques están deteriorados y el ambulantaje se ordena solo bajo intereses personales. Un ayuntamiento de fachadas y cero resultados.

