Movimiento Ciudadano presume “caras nuevas” y una etapa de renovación rumbo a 2027. La realidad es otra: las mismas caras de siempre bajo el color naranja.
El regreso de Vida Gómez Herrera como coordinadora estatal no es un cambio, es un déjà vu. Ya había dirigido al partido tras la salida de Silvia López Escoffié en 2020 y ahora vuelve a ocupar el mismo cargo. Mientras tanto, Ivonne Ortega Pacheco, exgobernadora priista y hoy diputada federal de MC, sigue siendo el peso pesado del proyecto en Yucatán.
A eso se suma María Conchita Ruiz Huchín, quien fue consejera nacional, estatal y municipal del PRI antes de saltar a Movimiento Ciudadano. Hoy comparte de nuevo trinchera con Ortega, con quien ya coincidió en el tricolor.
El discurso de renovación choca con los hechos: no hay nuevos actores, hay un reencuentro de grupos que durante años operaron dentro del PRI y ahora se reagrupan bajo otro emblema. Mérida y Umán serán “estratégicos”, dicen. Pero la pregunta que se instala es más profunda: ¿Movimiento Ciudadano es una opción distinta o simplemente el mismo poder con distinto color?
Hablar de caras nuevas cuando los perfiles son los de siempre no es renovación. Es repetición de historia.

