Ivonne Ortega, alias Betty Boop, vuelve a la luz pública justo cuando empiezan los tiempos adelantados de campaña. Ahora sale a hablar de todo lo “malo” que ve, pero se le olvida cómo dejó el Hospital de Ticul inconcluso, cómo nos endeudó con el Museo Maya, cómo impulsó la Ciudad Maya que nunca fue y cómo el Tren Maya se tragó miles de millones para terminar siendo un elefante blanco más. Hoy pretende dar lecciones cuando su legado son ruinas que parecen vestigios mayas abandonados.
¿Y a dónde va a parar Javier Osante? ¿Le regalarán su diputación federal plurinominal? ¿Y ella? ¿Diputación estatal pluri o federal? Para que sigan mamando de la ubre del erario. Ella maneja Movimiento Ciudadano en Yucatán a su antojo, solo para su propio beneficio y el de sus tres seguidores. Hoy hasta colocó a una como presidenta de su partido. Yucatán no necesita otra vez a quien convierte promesas en elefantes blancos y partidos en cacicazgos. Que se mire primero en el espejo.

