El “Efecto Samuel”: De las mega promesas en redes al fracaso real en Nuevo León

El gobierno de Samuel García se ha convertido en una constante fábrica de desilusiones para los regiomontanos. Detrás del costoso espectáculo diario en sus redes sociales, la realidad económica e institucional del estado se desmorona a pedazos. En los últimos meses, la narrativa del “Nuevo Nuevo León” ha recibido duros golpes de realidad: el freno de la gigafábrica de Tesla, el desvanecimiento de las promesas con Nvidia, y el estancamiento del nuevo estadio de Tigres exponen la incapacidad de su gestión para concretar proyectos clave.

Por si fuera poco, hasta en el terreno deportivo su supuesta “buena estrella” fracasa; la única selección internacional a la que le declaró su total apoyo, Países Bajos (Holanda), también se le va de las manos, sumando otra raya a su mala fortuna. Todo lo que Samuel García presume parece destinado al fracaso. Mientras el gobernador insiste en maquillar la crisis con historias de Instagram y discursos vacíos, los ciudadanos se dan cuenta de que el estado va de mal en peor. Los regios ya no compran el show: su administración está para el perro.