Cecilia Patrón promete orden en la ciudad, pero ni en su propia casa hay control

Mientras la alcaldesa panista sale en redes con filtros perfectos preocupada por su imagen, su Ayuntamiento de Mérida sigue siendo un nido de corrupción, moches y componendas. Envió pruebas por correo electrónico directamente a la alcaldesa, con copia a todos los regidores, directores y funcionarios. ¿Resultado? Cero. Silencio absoluto. Los escándalos siguen saliendo y nadie mueve un dedo.

El ejemplo más claro está en Servicios Públicos Oriente. El subdirector Daivy Cab, el “poderoso”, recibe 20 mil pesos quincenales de Andrés Rubradinath Espinosa Espinosa, dueño de 6 talleres. Así funciona el entramado:

Daivy ordena a Verónica (Jefa de Central) que todo lo que haya que reparar se envíe a este señor. Andrés infla las cotizaciones y Verónica las autoriza sin chistar. Después, Daivy manda a su hermano Yovani Cab a coordinarse con Mary Ucan, quien sube y autoriza pagos. Aunque ya haya otros proveedores cargados, Mary los baja de sistema y prioriza los pagos del taller de Andrés. Una mafia en toda regla.

Mientras tanto, Julián Solís sigue extorsionando con $1,500 a los talleres y Verónica cobra su 15% de “comisión”. Todo debidamente firmado y avalado por la directora Mariana Gaber.

Esto no es “orden”. Es el mismo PRIAN de siempre con cara nueva. Cecilia quiere dar lecciones de limpieza a la ciudad cuando su propia administración está podrida por dentro. Los panistas de Mérida prometen mucho y entregan corrupción, impunidad y moches.

Las pruebas están enviadas. Los nombres están puestos. Y nada pasa. ¿Hasta cuándo, alcaldesa? Los meridanos ya estamos hartos de que en su casa manden los mismos de siempre mientras usted posa para Facebook.